El territorio de Kuwait perteneció históricamente a la provincia otomana de
Basora en Irak. Protectorado británico de 1899 a 1961, desde su independencia
tropas británicas y de la Liga Árabe impidieron su anexión por parte de Irak,
país que nunca reconoció su independencia ni las fronteras que separaban a
ambos estados.
Tras la cruenta guerra que enfrentó Irak a Irán, el dictador iraquí, Saddam
Hussein, reclamó a las "petro-monarquías" árabes, como "precio por la sangre
árabe derramada" en su lucha contra los iraníes, la condonación de su deuda
externa, el aumento de su cuota de producción petrolífera y facilidades para
crear un puerto de aguas profundas en territorio kuwaití.
Tras el fracaso de las negociaciones y mal informado de la actitud americana
(el embajador estadounidense en Bagdad manifestó que un conflicto entre Irak y
Kuwait sería considerado por Washington como un "problema bilateral"), el 2 de
agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron Kuwait.
El fin de la guerra fría permitió el liderazgo norteamericano y el consenso en
la ONU para frenar el expansionismo iraquí. El mismo día 2 de agosto, la ONU
exigió una retirada "inmediata e incondicional" y la Liga Árabe condenó la
agresión. El 6 de ese mismo mes, el Consejo de Seguridad decretó un embargo
contra Irak, el 25 autorizó el uso de la fuerza para hacer a Irak evacuar sus
tropas y, finalmente, el 29 de noviembre, fijó el día 15 de enero como fecha
límite para la evacuación de Kuwait.
El 8 de agosto comenzó el despliegue de tropas norteamericanas y británicas y
el 12, en medio de importantes divisiones, la Liga Árabe decidió el envío de
tropas.
Saddam Hussein intentó diversas tácticas para frenar el ataque militar: toma
de rehenes entre los extranjeros que vivían en Kuwait, vincular su retirada a
la de Israel de los territorios palestinos ocupados, llamar a la "guerra
santa" contra el infiel...
Finalmente el día 16 de enero se desencadenó la operación "Tormenta del
Desierto" en la que participaron 800.000 hombres, de los que más de 500.000
fueron norteamericanos. Tras brutales y continuos bombardeos, el 24 de febrero
las tropas de la coalición avanzaron alcanzando sus objetivos en sólo cuatro
días.
Los EE.UU. no se decidieron a acabar con el régimen de Saddam Hussein y
permanecieron inmóviles ante la represión de las rebeliones internas que
surgieron en Irak contra su dictadura (kurdos en el norte y chiítas en el
sur). En adelante, Irak quedó sometido a un régimen de sanciones de la ONU
condicionado al desmantelamiento de su potencial de construcción de armas
químicas y nucleares, y parte de su territorio al norte y el sur quedó como
"zona de exclusión aérea" patrullada insistentemente por aviones
anglonorteamericanos.
La falta de una solución definitiva al problema que planteaba el Irak de
Saddam Hussein no menoscaba la importancia histórica de la Guerra del Golfo.
Estados Unidos lideró totalmente la coalición como única superpotencia salida
de la guerra fría, países como Alemania y Japón no enviaron tropas pero
costearon de forma importante la operación, la comunidad internacional y el
Consejo de Seguridad de la ONU tuvieron una gran unanimidad a la hora de
enfrentar la crisis. El presidente Bush hablaba del nacimiento de "un nuevo
orden mundial".