Los países de la Entente, a excepción de EE.UU., se habían comprometido al
desarme en el Tratado de Versalles y en el Pacto de la Sociedad de Naciones.
Finalmente en febrero de1932 se reunió en Ginebra una Conferencia en la que
participaron los miembros de la Sociedad de Naciones, EE.UU. y la U.R.S.S.
Los desacuerdos sobre la definición de las categorías de material de
guerra, que ya habían pesado sobre la comisión preparatoria, continuaron
dificultando las labores de la Conferencia. Francia, preocupada por su
seguridad ante Alemania, fue particularmente renuente a acordar cualquier tipo
de limitación militar. Alemania, cuyo poderío militar había sido severamente
mermado en Versalles, respondió a las aspiraciones francesas proclamando su
derecho a la igualdad de derechos con las demás potencias y amenazando con su
derecho al rearme en caso de que las demás potencias no llevaran a cabo un
desarme similar al que había aplicado Alemania tras Versalles.
Ante la imposibilidad de avanzar la Conferencia se suspendió. Al reabrirse
en octubre de 1933, la nueva Alemania hitleriana que ya había iniciado el
rearme, se retiró de la Conferencia y de la Sociedad de Naciones.
La Conferencia, aunque siguió reuniéndose de forma discontinua hasta 1937,
había fracasado definitivamente.