En 1955 en el XX Congreso del PCUS en el que Kruschev inició la
desestalinización, el líder soviético lanzó una nueva política exterior para
la URSS, la "coexistencia pacífica". Una nueva orientación que muy pronto fue
condenada por la dirección china como "revisionista".
¿Qué factores explican este giro hacia la cohabitación y la distensión?
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La toma de conciencia de las consecuencias de una guerra nuclear en un momento
en que ambos contendientes acumulaban arsenales suficientes para destruir
varias veces a su enemigo. Lo que se vino a denominar "el equilibrio del
terror".
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El relativo sentimiento de seguridad que la URSS sentía desde que poseía el
arma nuclear (bomba A en 1949, bomba H en 1953) y los medios (superbombarderos,
misiles, submarinos) para lanzarla en cualquier parte del territorio enemigo.
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La necesidad de un largo período de paz que permitiera a Kruschev emprender
sus faraónicos proyectos de modernización económica (presas gigantes en el
Volga, irrigación de grandes zonas semidesérticas en Asia Central...)
En este marco se produce la teoría política que sustentará la política
internacional soviética durante casi veinte años. Esta posición partía de una
visión optimista para el bloque soviético: el relajamiento internacional
permitiría ganar a Occidente la batalla económica por mejorar el nivel de
vida. Los expertos soviéticos llegaron a pronosticar que la URSS superaría a
EE.UU. en nivel de vida ¡antes de 1980!
Esta distensión provocaría también en un Occidente enfrentado al desafío de la
descolonización la aparición de contradicciones internas, hasta ese momento
ocultas por el agudo enfrentamiento con la URSS. La política "autónoma" del
general De Gaulle vino a darle la razón parcialmente a esta presunción.
Otro posible resultado de la nueva política sería sacar a los partidos
comunistas occidentales del "ghetto" en el que habían sido colocados tras el
golpe de Praga en 1948.
En definitiva, Kruschev, optimista sobre el futuro soviético y escéptico ante
la inevitabilidad de una guerra, había fijado en el plazo de una generación el
tiempo necesario para superar a EE.UU. en el terreno económico e imponerse en
la guerra fría.