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La Carta del Atlántico
Roosevelt y  Churchill en la bahía
 Argentia en Terranova, agosto 1941
 



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La implicación norteamericana en el conflicto en apoyo a Gran Bretaña había dado un paso decisivo con la aprobación de la Ley de Préstamo y Arriendo en marzo de 1941. En ese marco de creciente compromiso y ante unas tensiones crecientes con Japón en el Pacífico, el presidente Roosevelt y el primer ministro británico Churchill se reunieron durante cinco días en diversos barcos de guerra en la bahía de Argentia en Terranova en agosto de 1941.

Allí, Roosevelt y Churchill aprobaron el 14 de agosto de 1941 una declaración conjunta que vino a denominarse la Carta del Atlántico. Se trataba de una declaración de propósitos en la guerra contra la Alemania nazi.

La declaración se concretaba en ocho puntos: (1) ninguna de las dos naciones buscaba ninguna anexión territorial, (2) deseaban que no hubiera ningún cambio territorial, excepto si se hacía con el asentimiento de los pueblos afectados, (3) respetaban el derecho de todos los pueblos a elegir su propia forma de gobierno y  propugnaban que los derechos de soberanía fueran devueltos a los pueblos a los que se les había arrebatado, (4) trataban de promover un acceso igual de todos los estados al comercio y las materias primas, (5) confían en promover una colaboración mundial para mejorar las condiciones laborales, el desarrollo económico y las condiciones sociales, (6) tras la derrota de la "tiranía nazi", buscarían que se aprobara una paz bajo la que las naciones pudieran vivir con seguridad dentro de sus fronteras, (7) esa paz garantizaría la libertad de navegación en los mares, y (8) en la espera de la consecución de una seguridad colectiva basada en la renuncia a la fuerza, los agresores potenciales tendrían que ser desarmados.

Esta Carta del Atlántico recordaba al idealismo de los Catorce Puntos de Wilson.  Fue posteriormente incorporada a la Declaración de las Naciones Unidas aprobada el 1 de enero de 1942.