Alsacia perteneció a Francia de 1648 a 1697 y Lorena estuvo bajo la influencia
francesa desde el siglo XVI y perteneció al país desde el XVII. Tras la
revolución francesa de 1789, los alsacianos, mayoritariamente de habla alemana
y religión protestante, optaron por pertenecer a Francia.Tras la guerra
franco-prusiana de 1870, los dos territorios pasaron a pertenecer al Reich
alemán. La política arbitraria alemana y los intentos de "germanización"
forzosa hicieron que la mayor parte de la población aceptara de buen grado el
retorno a Francia tras el fin de la primera guerra mundial. Sin embargo, las
actitudes centralistas tendentes a eliminar los rasgos culturales
diferenciadores de estas regiones crearon descontento contra Francia. De 1940
a 1945, tras la invasión nazi, volvieron a manos alemanas, para ser
definitivamente francesas tras la derrota de Hitler.
Hoy son zonas muy desarrolladas económicamente y no hay problemas
significativos de tipo nacionalista. Estrasburgo, la capital de Alsacia y sede
del Parlamento europeo, se ha convertido en un símbolo de la unidad europea y
de la amistad franco-alemana.