La reunificación de Alemania era inevitable tras la caída del Muro de Berlín
en noviembre de 1989. Sin embargo, las dos repúblicas alemanas eran
territorios ocupados por las cuatro potencias vencedoras en la segunda guerra
mundial y aún no existía un tratado que pusiera fin de forma legal al
conflicto que había terminado hacía cuarenta y cinco años.
La resolución de los aspectos formales de la cuestión alemana se hizo en
varias etapas: el 5 de mayo de 1990 tuvo lugar en Bonn el primer encuentro de
los ministros de asuntos exteriores de Gran Bretaña, Francia, EE.UU. y la
Unión Soviética más los de dos estados alemanes, en lo que se vino en
denominar el "Encuentro 4 + 2", para llegar a un acuerdo sobre los
principios de la regulación de las fronteras de la Alemania reunificada. Estos
debates concluyeron con la firma en Moscú el 12 de septiembre del Tratado 4
+ 2 . En lugar de un tratado de paz, se acordó la redacción de un
documento que regulara todas las cuestiones inherentes a la realización de la
plena soberanía alemana, firmado por todos los participantes y que sería
presentado para su aprobación en la Cumbre de París de la Conferencia para
la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE) que debía celebrarse en
noviembre. Finalmente el 1 de octubre de 1990 se firmó en Nueva York el
documento de suspensión de los derechos de las cuatro potencias sobre el
territorio alemán, ratificado en los meses siguientes por todas las partes
implicadas.
Estos acuerdos abrieron paso definitivo a la reunificación de Alemania el 3
de octubre de 1990.