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La Descolonización y
el Movimiento de los No Alineados


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Desfile de las tropas del FLN argelino

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La descolonización de África

Las independencias en la región del Magreb

Burguiba, líder del tunecino partido Neo-Destur (Nueva Constitución), planteó una estrategia negociada por etapas. Interrumpidas las negociaciones por el gobierno de París en 1951, la respuesta armada de los tunecinos llevó a que en 1954 Túnez obtuviera la plena autonomía política y en 1956 la independencia.

En Marruecos, el partido Istiqlal (Partido de la Independencia) trataba de conseguir la independencia bajo la soberanía del Sultán Mohamed Ben Youssef, que gozaba de poderes teóricos bajo la administración francesa. La tensión finalmente estalló con graves disturbios brutalmente reprimidos en Casablanca en 1952. La respuesta francesa fue deportar al sultán a Magadascar lo que provocó la insurrección general (1954-1955). Finalmente los franceses tuvieron que ceder. El sultán, que pronto sería el rey Mohamed V, retornó triunfalmente en noviembre de 1955  y el reino de Marruecos alcanzó la independencia el 2 de marzo de 1956. La España de Franco no puso ningún impedimento para conceder la independencia en la zona norte que controlaba y cedieron a las nuevas autoridades de Rabat el control del conjunto del territorio.

El proceso de independencia en Argelia constituyó uno de los episodios más sangrientos del proceso descolonizador. La presencia de una fuerte minoría europea llevó a que el gobierno de París se negara a aceptar las demandas nacionalistas. La guerra de Argelia (1954-1959) fue un episodio enormemente traumático tanto para la metrópoli como para la colonia. El enfrentamiento entre el Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino y el ejército francés provocó que casi medio millón de argelinos musulmanes y 25.000 soldados franceses perdieron su vida en el conflicto.

La gravedad de la situación llevó a que en Francia se llegara al borde de la guerra civil. La vuelta al poder de De Gaulle salvó al país del conflicto y trajo una nueva constitución para Francia. Con respecto a Argelia, De Gaulle, que llegó al poder como abanderado de la defensa de la "Argelia francesa", tuvo que ceder finalmente e iniciar negociaciones con el FLN. Los Acuerdos de Evian abrieron el camino a la proclamación de la independencia en julio de 1962.

El despertar del África negra

En muchos casos aquí la descolonización se realizó de forma progresiva y sin grandes problemas por parte de las metrópolis para su concesión.

En el África anglófona la figura pionera fue N'Krumah, quién consiguió la independencia para la antigua Costa de Oro que pasó a llamarse Ghana en 1957. El resto de las colonias se independizaran en el período 1960-1965.

Un caso particular es el de Rodhesia del Sur, territorio rico en minerales, donde los colonos blancos declararon unilateralmente la independencia en 1965, estableciendo un régimen de apartheid, comparable al vigente en Sudáfrica. Hubo que esperar a 1979 para que fueran desalojados del poder y para que ese territorio alcanzara una verdadera independencia. En adelante se llamó Zimbabwe.

En el África francófona destaca la figura de Sedar Senghor, líder nacionalista senegalés. Aquí, pese a los intentos de agrupar a las colonias en una Comunidad Francesa, a partir de 1960 las colonias alcanzaron la independencia, estableciendo relaciones de cooperación con la  antigua metrópoli que en muchos casos son casos evidentes de neocolonialismo.

El caso del Congo belga nos muestra un ejemplo de descolonización convertido en drama. Nada más producirse la independencia en 1960 bajo la dirección de Patrice Lumumba, la rica provincia minera de Katanga proclamó su independencia dirigida por Moise Tshombé y con el apoyo de los colonos belgas. Tras una larga guerra civil, en la que Lumumba fue asesinado, el general Mobutu se convirtió en el dictador del país. Con la ayuda de los "cascos azules" de la ONU consiguió reintegrar a Katanga en el país.

Todos estos jóvenes estados se agruparon en la Organización para la Unidad Africana (OUA), fundada en 1963. Su principal preocupación fue evitar los conflictos fronterizos y secesionistas que daban lugar a brutales guerras civiles como la de Katanga o la de Biafra que asoló Nigeria en 1966-1970. Uno de los grandes problemas africanos es que las fronteras fueron decididas en Londres o París, sin tener en cuenta la realidad tribal existente previamente. Tras las descolonización, los conflictos entre estados que no responden a realidades nacionales o las guerras civiles entre grupos étnicos o tribales dentro de un mismo estado se han convertido en una triste costumbre en el continente.

La última etapa descolonizadora tuvo lugar en los años setenta y afectó a las colonias ibéricas. España cedió precipitadamente el Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania en 1975. La agonía de Franco aceleró un proceso en el que no se contó con la población saharaui. Un poco antes, la "revolución de los claveles" portuguesa precipitó la independencia de Angola y Mozambique. La descolonización de las colonias portuguesas se produjo en un marco internacional caracterizado por el recrudecimiento de la guerra fría, lo que explica en gran medida las largas guerras civiles que se abatieron sobre estos países, en especial en el caso de Angola.