La distensión entre las superpotencias
¿Cuáles fueron las razones que llevaron a EE.UU. y la URSS a adentrarse en un
período de relativa distensión en sus relaciones? Esencialmente podemos señalar
tres motivos:
- La
crisis de los misiles en Cuba en 1962 hizo tomar conciencia a las
superpotencias del peligro mortal de la posesión y multiplicación de su
arsenal nuclear.
- Las dos superpotencias consideraron por diferentes motivos que una
relajación de las tensiones favorecía a sus objetivos a largo plazo. Podemos
hablar en ese sentido de la distensión como un medio para obtener los fines a
largo plazo de cada superpotencia.
- Ambas potencias atravesaron un período de contestación en sus respectivos
bloques. La URSS, debilitada por el
conflicto
chino-soviético, tuvo que hacer frente entre otros conflictos a la
Primavera de
Praga en Checoslovaquia. EE.UU. vio como la Unión Europea se consolidaba
como una potencia económica y como en el seno de la
OTAN
surgió la disidencia concretada en la Francia de
De Gaulle.
El teléfono rojo
Uno de los elementos más célebres de la nueva situación fue el
establecimiento de lo que se vino a denominar el "teléfono rojo" entre la
Casa Blanca y el Kremlin en septiembre de 1963. Era una consecuencia de la
crisis de
los misiles en Cuba y de la necesidad de establecer una comunicación directa
entre Washington y Moscú que pudiera frenar una crisis antes de que se produjera
una escalada en la tensión.
La paridad nuclear
Esta nueva relación no supuso en absoluto el fin de la carrera
armamentística. EE.UU. había quedado conmocionado a fines de los cincuenta por
el liderazgo soviético en la "carrera del espacio": el lanzamiento del
Sputnik fue un verdadero aldabonazo en la conciencia de seguridad
norteamericana. Nada más llegar al poder,
Kennedy
lanzó el programa "Apollo" para recuperar el retraso acumulado en el terreno de
los ingenios balísticos ("Missile gap"). Los norteamericanos pronto
sobrepasaron a la URSS en ese terreno, en 1963 había 500 misiles
intercontinentales norteamericanos por 100 soviéticos, y consiguieron poner al
primer hombre en la luna en 1969. Sin embargo, la
guerra de
Vietnam hizo que los EE.UU. consagraran su gasto militar en otra dirección
lo que permitió que la URSS recuperara el terreno perdido. En 1971 se había
establecido la paridad nuclear.

Los acuerdos de control
armamentístico
Los sucesores de
Kennedy y
Kruschev
continuarán la política de distensión. Tras el asesinato de
Kennedy
en 1963, el demócrata
Lyndon B. Johnson y el republicano
Richard Nixon,
elegido en 1968. dirigirán la política norteamericana; en la URSS, tras la
destitución de
Kruschev
en 1964, motivada parcialmente por sus fracasos en política exterior,
Leonid
Breznev dirigirá la potencia soviética.
En 1968, EE.UU., la URSS y el Reino Unido firmaron el Tratado de no
proliferación de armas atómicas, tratado al que no se unieron las otras dos
potencias nucleares: China y Francia.
Lo que aún fue más importante, en 1969 se iniciaron negociaciones sobre
limitación de armas stratégicas (SALT - Strategic Arms Limitation Talks),
que finalmente llevaron a la firma en Moscú del
Acuerdo SALT I.
Este tratado ponía límite a la construcción de armamentos estratégicos, y fijaba
un número para los misiles intercontinentales (ICBM) y los lanzadores de misiles
instalados en submarinos (SLBM) que poseían la URSS y los EEUU. También
prácticamente prohibía el establecimiento de sistemas de defensa antimisiles.
Era el mayor ejemplo, llevado al absurdo, del "equilibrio del terror": la
única forma de mantener la paz era que ninguna de las superpotencias se sintiera
segura. La "mutua destrucción asegurada" era la única forma de impedir el
conflicto.
El desarrollo del
comercio entre los bloques
Este desarrollo comercial partió de la situación de debilidad soviética. La
URSS necesitaba importar tecnología occidental y, a la vez, necesitaba comprar
cereales norteamericanos para garantizar la alimentación de su población. La
crisis de la agricultura soviética era de tal calibre que ¡necesitaba del grano
de su enemigo para que su población no pasara hambre! Por supuesto, estas
exportaciones cayeron como del cielo a unos agricultores norteamericanos que
tenían creciente dificultades para vender sus productos en el mercado mundial.