El fin de la guerra fría y sus repercusiones en el mundo
El derrumbe de la URSS dejó a EE.UU. como la única superpotencia
mundial. La victoria en la
guerra fría borró los recuerdos de la derrota en
Vietnam.
En adelante, Washington podrá ejercer el papel de "gendarme mundial" sin
miedo a la concurrencia de otra superpotencia.
El Oriente Medio
La guerra del
Golfo (1990-1991)
Cuando
Saddam Hussein invadió el 2 de agosto de 1990 el pequeño y rico estado de
Kuwait para tratar de paliar las enormes pérdidas ocasionadas por la
guerra que
había enfrentado a Irak con Irán no tuvo en cuenta la nueva situación creada
con el fin de la
guerra fría.
La ONU, siguiendo las propuestas de EE.UU. condenó la agresión, decidió
sanciones económicas y, finalmente, autorizó la intervención militar. La URSS,
tradicional aliada de Irak, no tenía fuerza suficiente para vetar en el Consejo
de Seguridad las directrices de la política norteamericana. Así, el presidente
Bush pudo
articular una gran coalición internacional. Además de sus aliados tradicionales
en la OTAN,
la URSS y los nuevos regímenes de Europa oriental, Egipto y una mayoría de los
países árabes, Japón y los nuevos países industrializados de Asia buscaron la
alianza y la amistad con la superpotencia.
El desenlace la guerra era previsible.
Saddam Hussein
apenas pudo lanzar algún misil Scud sobre Israel, en su mayoría interceptados
por los misiles antimisiles norteamericanos Patriot. Tras un intensísimo
bombardeo iniciado el 15 de enero de 1991 cuando concluía el ultimátum lanzado
por la ONU, las tropas de la coalición liberaron con gran facilidad el
territorio kuwaití. Para la sorpresa de muchos, las tropas norteamericanas no
continuaron su camino hacia Bagdad y permitieron que
Saddam
continuara en el poder. El 28 de febrero se acordó un alto el fuego en un
conflicto inacabado que no iba a concluir aquí.
El proceso de paz árabe-israelí
Tras el estallido de la Intifada (revuelta palestina contra la
ocupación israelí) en 1987 en Gaza y Cisjordania, la
OLP y su
líder Yasser
Arafat consiguieron consolidarse en la dirección de la resistencia
palestina. En ese contexto, se reunió el Consejo Nacional Palestino en Argel en
1988 y acordó la proclamación de la independencia del Estado Palestino,
aceptando el acuerdo de la ONU de noviembre de 1947 que decidió la partición de
Palestina en dos estados, lo que implicaba el reconocimiento del Estado de
Israel.
Gorbachov
había recibido a
Arafat en
abril de 1988 y le había solicitado que tomara en consideración "los intereses
de la seguridad de Israel".
El fin de la
guerra fría facilitó que EE.UU. y la URSS convocaran una Conferencia
sobre la Paz en Oriente Próximo en Madrid en octubre de 1991. En la capital
de España se abrió un difícil proceso de paz basado en el principio de "paz por
territorios". Tras arduas negociaciones secretas en Oslo, en septiembre de 1993
se firmó en Washington la "Declaración de principios sobre los arreglos
provisionales de autonomía" que daba el pistoletazo de salida a un proceso de
paz que desgraciadamente terminará fracasando.
Europa
En nuestro continente el fin de la
guerra fría provocó básicamente dos reacciones contrapuestas:
- En el occidente se acentuaron los procesos de integración. Tras la firma
del Acta Única en 1986, los doce países asociados en la Comunidad Económica
Europea firmaron el
Tratado de Maastricht de 1992 que daba nacimiento a la Unión Europea.
Tres años después la
Unión
se ampliaba a Suecia, Finlandia y Austria.
- Mientras en la Europa central y oriental, el derrumbamiento de los
sistemas comunistas y de la URSS abrió un período de disgregación política. En
algún caso fue un proceso pacífico como el "divorcio amistoso" entre la
República Checa y Eslovaquia en 1993, en el caso de Yugoslavia abrió un
proceso desgarrador que trajo de nuevo la guerra a Europa tras un período de
paz iniciado en 1945. La caída del régimen comunista organizado por
Tito
despertó los enfrentamientos nacionalistas entre los pueblos de la Federación
Yugoslava. La política ultranacionalista del líder comunista serbio
Slobodan Milosevic
produjo la reacción de las otras repúblicas yugoslavas. Así en 1991, Eslovenia
y Croacia declararon su independencia lo que provocó una cruenta guerra entre
serbios y croatas. La situación se hizo aún más dramática cuando un año más
tarde la guerra se trasladó a la vecina Bosnia-Hercegovina. El conflicto
étnico entre serbios ortodoxos, croatas católicos y bosnios musulmanes trajo
de nuevo a Europa los fantasmas del nacionalismo radical y la "limpieza
étnica".
Otras zonas del mundo
La situación mundial en los inicios de la década de 1990 era claramente
contradictoria. Por un lado, conflictos como el árabe-israelí, el del Líbano o
el de Camboya entraban aparentemente en vías de solución y se producían avances
espectaculares en el respeto de los derechos humanos como el fin del régimen del
apartheid
en Sudáfrica en 1990-1991 y la convocatoria de las primeras elecciones
democráticas y multirraciales en 1994. Por otro lado, conflictos localizados
como la brutal guerra entre las comunidades Hutus y Tutsis en Ruanda y Burundi
(1990-1994) hacen patente las dificultades de la comunidad internacional y la
ONU para instaurar un "nuevo orden mundial" que permitiera avanzar hacia un
futuro basado en el respeto de los derechos humanos, la solidaridad
internacional y los valores democráticos.