Hijo de padre croata y madre eslovena. Josip Broz participó en la primera
guerra mundial como suboficial del ejército austro-húngaro, hecho prisionero
por los rusos, se unió a los bolcheviques en 1917 y retornó a su país en 1920
donde se adherió al Partido Comunista de Yugoslavia. Encarcelado durante un
tiempo, adoptó el sobrenombre de Tito.
Tras la invasión alemana de Yugoslavia en abril de 1941 y
de la URSS en junio de ese mismo año, organiza un poderoso movimiento
guerrillero que luchará contra los ocupantes germano-italianos. Aunque
las tropas soviéticas entraron durante un corto tiempo en el país en su avance
hacia Alemania, las guerrillas comunistas de Tito fueron las principales
responsables de la derrota del Eje en Yugoslavia.
Impone un sistema comunista en 1945, al frente del cual
permanecerá hasta su muerte en 1980. En un principio, mantiene unos
planteamientos muy radicales (ocupación de Trieste, ayuda a las guerrillas
comunistas griegas, proyecto de una confederación balcánica con Bulgaria y
Albania) que le alejan un Stalin más prudente en esos primeros momentos de la
posguerra.
La ruptura con la URSS se produce en 1948, cuando Stalin y
los demás países satélites del bloque soviético condenan el régimen yugoslavo.
Tito, con el apoyo de gran parte del pueblo yugoslavo resiste las presiones
soviéticas y se acerca a las potencias occidentales, recibiendo créditos y
armamento.
Al morir Stalin, Kruschev intenta un acercamiento y visita
Belgrado en 1955. Aunque las tensiones con la URSS se reducen, Tito se niega a
volver al bloque soviético y opta por unirse diplomáticamente a los nuevos
países del Tercer Mundo. En 1955 participa en la Conferencia de Bandung que da
inicio al movimiento de los países no alineados.
En una política oscilante, aprueba la intervención
soviética en Hungría en 1956, pero rechaza la invasión de Checoslovaquia en
1968.
Cuando Tito muere, Yugoslavia, que ha tenido una presencia
superior a su poder real en las relaciones internacionales, se va a sumir en
un aguda crisis al reavivar las tensiones nacionalistas entre los pueblos que
la componían. Esta crisis acabará en una cruenta guerra que traerá de nuevo el
conflicto bélico a Europa en la década de los 1990.