Hija de un tendero, tuvo una larga carrera en el Partido Conservador en el que
desempeñó diversos puestos gubernamentales en los años 60 y 70. Cuando en 1979
venció en las elecciones, se convirtió en la primera mujer que accedió al
cargo de primer ministro en la historia británica. Se mantuvo en ese puesto
hasta 1990, lo que la convirtió en el primer ministro que más tiempo estuvo en
el 10 de Downing Street en el siglo XX.
Conocida como la "Dama de Hierro" antes de llegar a ese cargo, demostró lo
ajustado de esa expresión tanto en política interior, donde no dudo en
desmantelar partes importantes del estado del bienestar británica y aplicar
una política de estricto neoliberalismo, como en la política exterior.
Opositora de la distensión antes de llegar Downing Street, fue siempre una
aliada fiel de Ronald Reagan al que le unía una gran comunión ideológica y una
mutua admiración. Así permitió que en 1986, aviones norteamericanos
bombardearan la Libia de Gadafi partiendo de aeropuertos británicos.
En 1982 no dudó en enviar una flota de guerra al Atlántico Sur para
recuperar las islas Malvinas que la dictadura argentina había ocupado poco
antes. Esta guerra le dio gran popularidad y le permitió ganar las elecciones
de 1983. Fue también Thatcher la que llegó a un histórico acuerdo con la China
Popular para devolver la colonia de Hong Kong en 1997.
Tras entrevistarse con Gorbachov en 1984, poco antes de su ascenso a la
secretaría general del PCUS, manifestó que había encontrado finalmente un
"comunista con el que se podía llegar a acuerdos". En 1985, en una visita del
líder soviético a Londres, Thatcher le calificó de amigo. No obstante, siempre
aconsejó prudencia en las negociaciones con los soviéticos.
Los problemas económicos y sus radicales políticas sociales la hicieron
impopular a fines de las noventa y tuvo que enfrentarse a diferentes
disensiones en su partido. Finalmente renunció a su cargo en 1990.