Tras gestionar las plantaciones de su padre en Bahamas y prosperar en la
industria siderúrgica, inició su carrera política en el gabinete de Unión
Nacional de Lloyd George durante la Gran Guerra. Diputado del partido
conservador desde 1918, fue nombrado Primer Ministro en 1937.
Enfrentado al expansionismo nazi, aplicó la denominada política de
apaciguamiento. Esta política, que entroncaba con la tradicional postura
británica favorable a la revisión del Tratado de Versalles, culminó con el
Pacto de Munich en septiembre de 1938.
Tras su firma, Chamberlain regresó a Gran Bretaña siendo aclamado como un
héroe. La subsiguiente invasión alemana de Checoslovaquia mostró lo errónea
que había sido su política.
Chamberlain rectificó y fue él quien declaró la guerra a Alemania tras la
invasión de Polonia. La invasión de Francia en mayo de 1940 precipitó su
sustitución por Winston Churchill. Pocos meses después falleció.