Nacido en Serbia de padres montenegrinos, Milosevic ingresó en la Liga de los
Comunistas Yugoslavos (LCY) con 18 años de edad. Tras casarse con Mirjana Markovic,
un furibunda comunista, inició su carerra política en la Liga de los
Comunistas de Serbia, una de las organizaciones federadas en la LCY.
En 1987 accedió al liderazgo de la organización en Serbia.
En pleno proceso de transición, con el sistema comunista fuertemente
cuestionado y con reformas liberales en marcha, Milosevic centró sus demandas
en la abolición de la autonomía de que gozaban Kosovo y la Vojvodina en el
seno de la República Serbia y en la defensa de la intervención estatal,
atacando las reformas económicas liberales por su costo social.
A partir de 1990 restringió los poderes de las regiones
autónomas de Serbia y se convirtió en el líder de la oposición al cada vez más
claro separatismo de Croacia y Eslovenia. Su actitud cerrada sirvió de acicate
para la desmembración del país. La LCY se dividió en partidos propios de cada
república. Milosevic, adaptándose a los nuevos tiempos, convirtió la Liga de
los Comunistas Serbios en el Partido Socialista Serbio, siendo elegido
presidente de Serbia por una gran mayoría.
El choque de nacionalismos dio lugar a una ruptura
traumática del estado yugoslavo. En 1991 se iniciaron los choques ente Croacia
y Serbia y en 1992 la guerra se trasladó a la vecina Bosnia.
La postura ultranacionalista de Serbia llevó a su país al
aislamiento internacional y a sucesivas derrotas: en 1995 ante Croacia y en
Bosnia y en 1999 en Kosovo, con intervención de la OTAN incluida. La política
de "limpieza étnica" que aplicó a la población musulmana albanesa mayoritaria
en Kosovo le valió el descrédito y la condena internacional, siendo acusado de
crímenes de guerra. En el año 2001, Milosevic fue arrestado por el gobierno
yugoslavo y entregado al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya para
ser juzgado por crímenes de guerra.