Beneficiándose de las purgas, este apparatchik accedió al Comité
Central del PCUS en 1934. Comisario política durante la guerra, alcanzó el
grado de general.
Tras la muerte de Stalin, accedió al cargo de Secretario General del
partido y tras diversas maniobras consiguió apartar a su competidor Malenkov.
Durante el XX Congreso del PCUS en 1956 denunció los crímenes de Stalin en
su "informe secreto" e inició el proceso de la desestalinización. Esto no
impidió que reafirmará brutalmente el poder soviético sobre las "democracias
populares" en 1956 en Hungría.
Lanzó la política de "coexistencia pacífica" con los Estados Unidos, país
que visitó en 1959. Sin embargo, sobrestimó las posibilidades económicas de la
URSS, pensando que podría superar económicamente a un imperialismo capitalista
que el veía en declive. Este error de cálculo le llevó a practicar una
política exterior aventurera.
Fracasó en el Congo, no consiguió llevar a la Yugoslavia de Tito hacia el
bloque soviético y, aunque consiguió aumentar la influencia soviética en el
Oriente Medio, esto no consiguió ni mucho menos compensar la ruptura
chino-soviética. Mao Zedong rechazó rotundamente la desestalinización y la
coexistencia pacífica, acusando a la nueva dirección soviética de
"revisionismo".
Su tentativa de expulsar a los occidentales de Berlín, acabó con la
construcción del Muro de Berlín, el "muro de la vergüenza" que tan bien
ejemplificó el carácter totalitario de los regímenes comunistas.
No dudó en poner en peligro su política de coexistencia e hizo fracasar la
cumbre de París en mayo de 1960 aduciendo el derribo de un avión U-2
norteamericano que sobrevolaba la URSS. Su último gran error fue provocar la
Crisis de los Misiles en Cuba. La retirada de estos ante la firme actitud de
Kennedy fue uno de los factores que explican su destitución por el Comité
Central del PCUS en 1964.
Su vida continuó varios años en un confortable pero fuertemente restringido
retiro.