Presidente de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU) desde 1973, llegó a la
Cancillería en 1982 apoyándose en la crisis interna que provocó en Alemania la
cuestión de los "euromisiles. Fue reelegido como Primer Ministro cuatro veces
(1983, 1987, 1991, 1994), siendo el canciller de la RFA que más tiempo ha
estado en el cargo, sobrepasando a su "padre espiritual" Konrad Adenauer.
Basándose en el eje Paris-Bonn como motor de la integración europea, formo con
el presidente francés Mitterand y el Presidente de la Comisión Europea Jacques
Delors un trío que aceleró de manera notable el proceso europeo de
integración. Bajo su directa influencia se aprobó el Acta Única (1986) y el
Tratado de la Unión Europea o de Maastricht (1992), y se prepararon las etapas
definitivas hacia la moneda única.
Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, Kohl aprovechó el
fin de la guerra fría para conseguir el viejo sueño de la reunificación
alemana. Tras pactar con Maizière, líder de la RDA, un tratado de unión
monetaria, económica y social firmado el 18 de mayo de 1990, consiguió
convencer a Gorbachov para que aceptara la pertenencia a la OTAN de la nueva
Alemania reunificada y la salida de la RDA de los centenares de miles de
soldados soviéticos allí estacionados. Fruto de esta labor fue la firma del
Tratado 2+4 en septiembre de 1990 que fijó las fronteras de Alemania y el fin
de los derechos de los vencedores de la segunda guerra mundial. El 3 de
octubre de 1990 se producía la reunificación del país.
Consciente de la desconfianza con que ciertas países
europeos (Reino Unido o Francia) veían una Alemania reunificada, propagó la
idea de una doble identidad indisoluble, alemana y europea. Para ello no dudó
en abandonar el marco y facilitar el paso a la moneda única.
Derrotado electoralmente en 1998 y se vio envuelto en escándalos financieros
en 1999, lo que afectó a su imagen política.