Almirante de la flota austro-húngara, tuvo que presidir la cesión de la flota
del extinto imperio a Yugoslavia en 1918.
Dirigió el ejército que, tras la derrota de Belá Kun, entró en Budapest en
1919. Elegido Regente por el Parlamento húngaro, no colaboró, sin embargo, en
los intentos de restaurar a los Habsburgos en el trono húngaro.
Aunque durante la década de los 20 dejó los asuntos de gobierno en manos de
su primer ministro István Bethlen, en los años 30 pasó a controlar más de
cerca el gobierno, consiguiendo que en 1937 sus poderes se vieran reforzados,
estableciendo una dictadura de hecho.
Simpatizante de la "cruzada contra el bolchevismo" de Hitler, apoyó
al Eje en la Segunda Guerra Mundial. Al final del conflicto, trató de romper
sus lazos con Hitler, pero las tropas alemanas le forzaron a abdicar en 1944.
Finalmente, al acabar la guerra, marchó al exilio en Portugal.