Tras sus grandes éxitos en el frente oriental (batalla de Tannenberg, 1914),
fue nombrado en 1916 junto a Ludendorff, jefe del Estado Mayor alemán.
En adelante ejercio prácticamente una dictadura en Alemania.
Promovió la guerra submarina a ultranza que vino a preciipitar la entrada
de EE.UU. en la guerra y propició la caída de Bethmann-Hollweg en 1917.
Tras negociar la Paz de Brest-Litovsk con Rusia, lanzó diversas ofensivas
en la primavera de 1918 en el frente occidental. Su fracaso y la consiguiente
contraofensiva de la Entente llevaron a la firma del armisticio.
En 1925 volvió a la política y fue elegido presidente de la República de
Weimar. En 1933, nombró Canciller a Hitler.