Tras una carrera militar forjada en la guerra de África, Franco fue uno de los
generales que se levantaron contra el gobierno de la República el 18 de julio
de 1936. Nombrado Generalísimo por los otros generales sublevados, fue
nombrado el 1º de octubre de 1936 Jefe del Estado español, cargo que mantuvo
hasta su muerte.
Su victoria en la guerra civil española (1936-1939) se debió en gran medida
al apoyo eficaz y sostenido que recibió de la Alemania de Hitler y de la
Italia de Mussolini, apoyo que recibió pese a que las potencias fascista
habían firmado al comenzar el conflicto el hipócrita Pacto de No Intervención.
Al estallar la guerra mundial, en septiembre de 1939, Franco se declara
neutral. Sus abiertas simpatías por el Eje se vieron contrarrestadas por la
situación de una España recién salida de la guerra civil y por su deseo de no
enemistarse con Londres y Washington.
La derrota francesa pareció por un momento impulsar la entrada de España en
la guerra junto al Eje: España se declaró "no beligerante" el 12 junio de
1940, no ocultando sus preferencias por el Eje. Sin embargo, las demandas
españolas sobre el imperio colonial francés, el desinterés de Hitler por los
asuntos mediterráneos y sus deseos de no enemistarse frontalmente con la
Francia de Vichy, y la falta de preparación militar de una España destrozada
hicieron que finalmente Franco se mantuviera fuera de la guerra. La entrevista
que mantuvo con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940 corroboró la no
incorporación de España al conflicto.
No obstante, tras el ataque nazi sobre la Unión Soviética, Franco envió un
cuerpo militar voluntario a luchar junto a los alemanes en el frente oriental:
la denominada "División Azul".
Las victorias aliadas hicieron que Franco abandonara la "no beligerancia" y
volviera a la neutralidad el 1º de octubre de 1943, repatriando a la
"División Azul" en noviembre de ese mismo año. Los continuos intentos de
aproximación a los Aliados anglosajones no impidieron que el régimen de Franco
fuera condenado oficialmente por la ONU en 1946 y que España sufriera el
aislamiento político.
El estallido de la "guerra fría" vino a salvar al dictador español. Al ser
un firme aliado anticomunista, en 1948 EE.UU. renuncia a
desalojarle del poder y el 23 de septiembre de 1953 se firman los acuerdos
bilaterales hispano-norteamericanos que significaron el fin del aislamiento
internacional y una cierta ayuda económica. En 1955, España ingresó en la ONU.
La "guerra fría" permitió que la España de Franco se integrara en el bloque
occidental. Ahora bien, el carácter dictatorial de su régimen impuso que esta
integración fuera en un papel secundario. Franco vio rechazados sus intentos
de integrar a España en la Comunidad Económica Europea (actual Unión Europea),
la OTAN o el Consejo de Europa. Hubo que esperar a la muerte del dictador, en
1975, para que España se integrara plenamente en los diversos organismos
internacionales.