Participó de forma destacada en las batallas del Marne (1914) y el Somme
(1916).
En 1918 fue nombrado Comandante Supremo de las fuerzas de la Entente y
dirigió la ofensiva final contra Alemania. Participó en las negociaciones de
la Paz de Versalles, durante las que lanzó duros ataques contra Clemenceau a
quien acusó de excesiva indulgencia con los alemanes.
Abogó por la división de Alemania para deshacer la reunificación del Reich
en 1871. Igualmente exigió la ocupación completa de Renania por las tropas de
la Entente.