Hijo de un mercader de telas musulmán, este albanés estudió en Montpellier y
Bruselas. Volvió en 1936 a Albania y trabajó como profesor. En 1939 se
enfrentó a la invasión italiana y tras la invasión germana de Yugoslavia en
1941, diversos comunistas del país vecino le ayudaron a fundar el Partido
Comunista de Albania, posteriormente denominado Partido del Trabajo.
Durante la guerra se convirtió en secretario general del
partido y comisario político del Ejército de Liberación Nacional controlado
por los comunistas. Expulsadas las tropas del Eje en 1944, estableció en
Albania una férrea dictadura comunista con una economía planificada. Su modelo
fue la dictadura de Stalin, a quien siempre tuvo una enorme admiración.
Ardiente nacionalista se enfrentó con cualquier poder que
amenazara la independencia nacional de Albania. En 1948 rompió con la
Yugoslavia de Tito, alinéandose con Stalin. Sin embargo, tras la muerte del
dictador soviético sus relaciones con Khruschev se fueron enfriando
paralelamente al desencuentro chino-soviético.
En 1961 Albania rompió con la URSS y estableció estrechos
lazos con la China de Mao, con la que, a su vez, rompió tras la muerte de Mao
Ze Dong y la aproximación china a Occidente. Hoxha declaró que en adelante
Albania establecería un modelo de república socialista propio. Albania se
convirtió en el último bastión del stalinismo más cerrado, lo que explica que
a principios del siglo XXI sea el país más pobre de Europa.
En 1981 Hoxha llevó a cabo una importante purga de líderes
de su partido con diversas ejecuciones y se retiró de la vida política hasta
su muerte.