Sin lugar a dudas, una de las figuras clave del siglo XX. Su larga trayectoria
política abarca desde su primera elección como diputado en 1904 hasta su
último periodo como primer ministro en 1951. Gran figura del partido
conservador británico, aunque también pasó por las filas del partido liberal.
Su trascendencia histórica se debe indudablemente a su papel en la Segunda
Guerra Mundial, cuando dirigió al Reino Unido en su lucha contra Hitler.
Durante el periodo de entreguerras Churchill fue poco comprendido. Furibundo
conservador, sus medidas contra la huelga general de 1926, su apoyo a Eduardo
VIII o su no disimulada simpatía por Franco le hicieron muy impopular entre la
clase obrera británica. Sus advertencias ante la amenaza hitleriana y su
posición favorable al rearme chocaron con una opinión pública mayoritariamente
pacifista en los años treinta. Comentando su actitud ante un eventual ascenso
al poder de Hitler, afirmó: "Si un perro se abalanza contra mí, le pego un
tiro antes de que me muerda". Apartado de la política activa y aislado en su
partido fue un crítico inmisericorde de la política de Chamberlain. Su
comentario ante el Pacto de Munich fue el siguiente: "¿Cómo han podido hombres
tan honorables y experimentados (...) avenirse a una política tan cobarde?".
Churchill alentó a la búsqueda de una gran alianza con Rusia y Francia que
frenara el expansionismo nazi. El pacto de no agresión germano-soviético puso
fin a esta esperanza.
Tras la anexión de Checoslovaquia, la postura largamente defendida
por Churchill de firmeza ante Alemania se reveló como la correcta. Al estallar
la guerra, fue nombrado Primer Lord del Almirantazgo y tras la invasión de
Francia fue nombrado Primer Ministro.
Churchill formó un gobierno de unión nacional en el que que él desempeñó
también el papel de ministro de Defensa. En su primer discurso ante la Cámara
de los Comunes, el 13 de mayo de 1940, pronunció su célebre discurso en el
que, tras afirmar que no tenía nada que ofrecer al
pueblo británico "excepto sangre, sudor y lágrimas", consiguió unir al pueblo
británico en su esfuerzo de guerra contra Hitler.
Buscó desde un principio la alianza con Estados
Unidos y su relación personal con Roosevelt facilitaron la progresiva
implicación norteamericana. En agosto de 1941, en su primer encuentro con el
presidente de EE.UU., firmaron Placentia Bay, Terranova, la Carta del
Atlántico, declaración común de principios.
Pese a su postura anticomunista, no dudó en buscar la
alianza con Stalin. Churchill, fue, en definitiva, el gran forjador de la
"Gran Alianza", EEUU, URSS y el Imperio Británico, que llevó a la victoria de
los Aliados en la segunda guerra mundial. Como líder británico, participó en
las distintas cumbres de los Aliados a lo largo de la guerra.
Sin embargo, en 1945 fuera derrotado en las elecciones por el laborista Atlee,
quién le sustituyó en la Conferencia de Potsdam que se estaba celebrando en
aquellos momentos.
Fuera del poder tuvo un papel destacado como abanderado de la unidad
europea y partidario de una política de firmeza ante la Unión Soviética. En
1951 desempeñó por última vez el puesto de primer ministro.