Inició su carrera política como representante del estado de Texas en 1966,
desempeñó diversos cargos durante la administración de Nixon y Ford, y fue
director de la CIA (1976-1977). Vicepresidente en los dos mandatos de Reagan
(1980-1988), le sucedió en el cargo tras vencer en las elecciones de 1988.
Lo mejor de su presidencia estuvo en el terreno
internacional. Planteando el nacimiento de un "nuevo orden mundial" que
sustituyera al enfrentamiento y el equilibrio del terror de la guerra fría.
Respondiendo a las propuestas de Gorbachov, propuso en 1989
una reducción radical de los arsenales de armas químicas y en agosto de 1990
impulsó la reducción de los efectivos del ejército norteamericano. En la que
se vino en denominar la primera cumbre de la "posguerra fría", firmó con
Gorbachov en Moscú en julio de 1991 el Tratado START I de reducción de armas
estratégicas.
Apoyó sin reservas la reunificación de Alemania. En América
Latina, firmó el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México, creando una
enorme área de libre comercio. Desalojó por la fuerza a Noriega, antiguo
aliado de EE.UU. acusado de tráfico de drogas, del gobierno de Panamá.
Enfrentado a la invasión de Kuwait por parte de Saddam
Hussein tuvo gran habilidad en construir una amplia coalición internacional
que agrupó a más de 500.000 soldados que desalojó al ejército iraquí del
emirato. No obstante, dejó su labor sin terminar al no decidirse a derrocar al
dictador iraquí.
Aprovechando el impulso de la victoria en el Golfo trató de
impulsar el proceso de paz árabe-israelí mediante la convocatoria de la
Conferencia de Paz en Madrid en octubre de 1991.
Pese a que durante su presidencia concluyó la guerra fría y
EE.UU. adquirió el status de única superpotencia, las dificultades de la
economía norteamericana le llevaron a la derrota frente al candidato demócrata
Bill Clinton en las elecciones presidenciales de 1992.