Primer jefe de gobierno socialista de la historia de Francia.
Inició su carrera política a raíz del "affaire Dreyfuss". Ingresó en el
Partido Socialista (SFIO) y tuvo un papel clave en la reconstrucción del
partido tras la escisión comunista. Apoyó al Cartel de Izquierdas dirigido por
el radical Herriot en 1924.
Tras las manifestaciones fascistas de 1934, Blum trabajó para conseguir la
unidad de las fuerzas antifascistas. Lo consiguió y el Frente Popular ganó las
elecciones en 1936, accediendo Blum al cargo de Primer Ministro. Abordó
importantes reformas en el interior (jornada de 40 horas, vacaciones
pagadas...) que encendieron la indignación en sectores de la derecha del país.
Se llegó a oir en determinados círculos derechistas la siguiente frase: "Mejor
Hitler que Blum".
Sin embargo, en el terreno internacional siguió la política de
apaciguamiento británica. El mejor ejemplo fue su colaboración con la farsa de
la "no intervención" en la guerra civil española. Tras diversas crisis
ministeriales, se negó a colaborar con el nuevo gobierno de Daladier en 1938.
Prisionero del gobierno de Vichy al estallar la guerra, se enfrentó con
gran éxito a un juicio en el que se le acusaba de ser culpable de la guerra.
Fue rescatado en mayo de 1945 de un campo de concentración nazi. Tras la
guerra colaboró en la redacción de la Constitución de la IV República.