“Art. 1. El capitán general don Baldomero
Espartero recomendará con interés al Gobierno el cumplimiento de su
oferta de comprometerse formalmente a proponer a las Cortes la concesión
o modificación de los fueros.
Art. 2. Serán reconocidos los empleos, grados y
condecoraciones de los generales, jefes, oficiales y demás individuos de
pendientes del Ejército del teniente general don Rafael Maroto, quien
presentará las relaciones con expresión de las armas a que pertenecen,
quedando en libertad de continuar sirviendo defendiendo la Constitución
de 1 837, el trono de Isabel II y la regencia de su augusta madre o bien
de retirarse a sus casas los que no quieran seguir con las armas en la
mano.
Art. 3. Los que adopten el primer caso de continuar
sirviendo tendrán colocación en los cuerpos del Ejército, ya de
efectivos, ya de supernumerarios, según el orden que ocupan en la escala
de las inspecciones a cuya arma correspondan (...)”
Agosto de 1839